Creamos mundos imaginarios a veces para escapar del momento en que vivimos, pero otras nos encerramos en nuestra propia mente volviendo a nuestra soledad un infierno. Quizá por eso es que estamos y no estamos, por que si no valiera la pena recordar y sólo estuviéramos envueltos en algo que no existe, tampoco importa lo que estamos pasando por ahora (el presente también es una contracción mental, como un punto sin dimensiones que solo existe para las teorías) por que al final nada será recordado, vivimos una vida efímera, solo nosotros estamos sumidos en la incertidumbre de nuestra existencia, como dijera Descartes, puedes dudar de todo, excepto de tu propia existencia por que sabes que estas pensando, y ahora estamos sumidos en nuestra soledad frente a la pregunta de que es lo que hacemos con nuestra existencia.
He oído a personas decir que preferirían no haber abierto los ojos, siendo concientes de lo ignorantes y vulnerables que somos, y yo no estoy de acuerdo, por que si bien sería una existencia mas tranquila, aun prefiero inventarme un mundo donde fui yo el causante de tal conciencia, y en parte soy dueño ahora de mi destino, y prefiero ese pensamiento a pensar en el mundo de una forma mecanicista en donde todos somos engranes movidos por otros, triste cadena de causalidades, sin cabida a algo mas que el destino absoluto desde el principio de los tiempos, el determinismo me asusta. Pensar que todo ya esta determinado es una sofisticada forma de olvidarte de tu existencia, pues hasta nuestra conducta y emociones tendrían su precedente, su causa. ¿Dónde murió mi voluntad?
Es desgastante existir y te das cuenta que todo lo demás es un abismo pero tampoco es algo externo a ti, aunque tratemos de verlo así, pues como dijo Nietzsche, cuando estas mirando el abismo te das cuenta de que él te esta viendo a ti. Y ahora ¿cómo superar los sentimientos de soledad?, podríamos leer a Fromm y lograrlo através del amor (en un sentido amplio), o a Octavio Paz y mirarnos como mexicanos sumidos en la dialéctica de la soledad, el miedo y el querer en cualquier oportunidad hermanarnos, y quizá como también él mismo dijo, tenemos anhelos tan particulares, que por particulares han sido universales.
Y seguimos aquí mirando las mismas estrellas que miraron nuestros ancestros, los de toda la humanidad, y nos hermanamos por un instante, y tendremos que abandonar nuestra soledad, y dejar de tener como única forma de comprobar nuestra existencia el pensamiento y vivirnos através de los otros y saber que los demás viven y existen por nosotros, no puedes influir en alguien sin que te influya a ti.
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