Siempre creí en la mirada
del conocimiento tácito,
del imperio del silencio,
la seguridad del misterio,
la continuidad de lo que es.
Creo en tus ojos
inefables…
Sólo para no creer más
pues no se cree lo que no se dice
ni se pude decir lo que no se piensa
y dejaría de pensarte
pero no podría...
ni dejaría de creerte
tampoco.
Pero te sé
y tu sabes
¡Me sabes!
Y se que me sabes
a verdad...
inefable verdad
de las palabras que se dicen, se piensan, se creen y se saben
entre los idiomas ninguna
hubo habido
ni de tus labios nula
habra surgido
solamente,
y sólo para mi,
quien te sé,
sin palabras
te habré podido nombrar
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